storytelling

Dime qué historia cuentas y te diré quién eres.

Todos, absolutamente todos, tenemos una historia qué contar, y la contamos, queramos o no, de distintas maneras. Desde el modo en cómo nos vestimos, cómo llevamos el cabello, nuestro tono de voz, la música que oímos, los amigos que tenemos, nuestra caligrafía al escribir notas a mano, hasta la información que decidimos compartir en las redes sociales.

Y precisamente es gracias al avance de la tecnología que hoy en día, el contar tu historia, la del servicio que ofreces o la de tu empresa, digitalmente es más fácil, pero a la vez más arriesgado que nunca.

Por eso, unos cuantos tips que pueden ser de utilidad para utilizar el storytelling a tu favor:

  1. Inicia por contarte a ti mismo tu historia: La historia la hace quien la escribe, y la misma sucesión de acontecimientos puede ser contada desde muchas y diversas perspectivas. ¿Qué historia te estás contando a ti mismo sobre tu vida, tu profesión o tu negocio? ¿Es de éxito o de fracaso? ¿Es una historia divertida, emocionante o entretenida o hasta a ti te parece aburrida? ¿Es una historia que te hace diferente al resto o simplemente te coloca en “el montón”? Esa historia que te cuentas a ti mismo es la que seguramente cuentas a los demás. Si no eres capaz de contarte a ti mismo una historia que te haga excepcional y valioso ante tus propios ojos, muy seguramente no lo podrás hacer con el resto del mundo. Consciente o inconscientemente.
  2. Más vale que decidas contarla tú y no le dejes ese trabajo a nadie más: Si no hablas bien de ti mismo, ¿quién más lo va a hacer? Muchas veces tenemos el miedo de pecar de soberbios o petulantes, pero dentro de nosotros esperamos que llegue alguien y mágicamente se dé cuenta de nuestros esfuerzos y los reconozca públicamente. Así es que tienes dos opciones: quedarte callado y esperar que alguien, en el mejor de los casos, hable bien de ti (lo cual rara vez sucede) o abrir la puerta a la crítica, pero también al aprendizaje. El participar de un diálogo, de manera positiva, en el ciberespacio, destacando tus puntos fuertes y aceptando con humildad y sinceridad los débiles, no sólo estás abriendo oportunidades que te pueden representar beneficios de todo tipo, desde económicos hasta personales, sino que aparte de conectar con más gente y participar de un diálogo es un proceso de crecimiento personal.
  3. Ten claro qué es lo que te hace único, diferente y valioso: En un mundo tan competitivo, muchas veces resulta difícil sobresalir, por lo que es indispensable que tú mismo tengas claro qué es lo que te distingue del resto y lo utilices como tu personal branding. Es lo que tú tienes para aportar a que este mundo sea mejor. Si quieres aprender más sobre este tema te recomiendo que le eches un vistazo a este documento producido por PricewaterhouseCoopers que te servirá como guía para desarrollar tu marca personal.
  4. Mantente positivo: Sobre todo en las redes sociales y en la huella que vas dejando digitalmente es muy importante que mantengas un diálogo positivo. Sí, todos tenemos un mal día, todos nos enojamos, todos amanecemos a veces tristes o frustrados, pero el lanzar este tipo de mensajes al ciberespacio públicamente, aunque muchas veces encontremos la compasión de nuestros amigos, nos pueden hacer pasar por negativos, problemáticos, víctimas o depresivos, entre muchos otros, lo cual no es precisamente lo mejor para la imagen y reputación pública que deseamos construir. Si quieres exponer una inquietud piénsalo varias veces y escríbela de la manera más positiva que puedas e intentando evitar juicios que involucren a terceros.
  5. Piensa antes de postear: ¿Estás seguro de que quieres que el mundo entero vea esa foto o comentario que estás a punto de subir? ¿Es una foto o comentario que en un futuro podría afectar tu imagen? ¿Es una fotografía o comentario que pudiera resultar ofensivo para algún grupo en particular? ¿Es algo que te gustaría que tu jefe o tu madre vieran? Si el contenido que estás a punto de subir pasa todos estos filtros, adelante. Si no, mejor abstente de colocarlo. Recuerda que una vez que subas algo a la web difícilmente vuelves a tener control sobre él y puede ser usado de maneras que pueden no gustarte.
  6. Aprovecha las distintas plataformas sin ser repetitivo: ¿Publicas exactamente lo mismo en Facebook, Twitter, Instagram, Vine, Tumblr y Pinterest? Muchas veces caemos en la comodidad de poder replicar nuestro contenido en nuestras redes sociales, lo cual no es completamente malo y puede resultar práctico cuando no se cuenta con mucho tiempo, pero siempre es una buena idea guardarte algo exclusivo para una u otra plataforma.

 

 

 

 

 

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